Fuerteventura acogió con gran expectación el primer pase público en Canarias de la película La Lucha, dirigida por José Alayón y rodada íntegramente en la isla. El preestreno tuvo lugar este martes en los multicines Yelmo de Caleta de Fuste (Antigua), donde la cinta llenó la sala en una cita marcada por la emoción y el orgullo majorero.
El encuentro contó con la presencia de los protagonistas Tomasín Padrón, Yazmina Estupiñán e Inés Cano, que compartieron con el público la carga especial de este estreno, al celebrarse en la misma isla donde se desarrolló el rodaje y ante familiares, amistades y vecinos.
También asistieron luchadores y luchadoras que participaron como intérpretes en el reparto, además del propio director y la productora ejecutiva y coguionista, Marina Alberti, junto a integrantes del equipo de la película y productores.

José Alayón destacó la expectación generada por el proyecto y la importancia del momento vivido en Fuerteventura, reconociendo la emoción de presentar la obra ante el pueblo canario tras su recorrido internacional.
En el acto estuvieron presentes, asimismo, la consejera de Fuerteventura Film Commission, Nereida Calero, el viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Horacio Umpiérrez, y la directora general de Deportes Autóctonos, Lorena Hernández, quienes subrayaron el valor de la cinta como promoción del sector audiovisual y como apuesta por la cultura e identidad canaria, poniendo el foco en la lucha canaria como elemento central.
Tras la proyección, se celebró un coloquio con el director y los protagonistas, moderado por el periodista Juan Manuel Bethencourt, en una actividad organizada con la colaboración de Fuerteventura Film Commission.
Una historia de identidad y vínculos familiares
La Lucha narra la historia de Miguel (Tomasín Padrón) y su hija Mariana (Yazmina Estupiñán), que intentan reconstruirse tras la muerte de la madre. En esa travesía emocional, la lucha canaria se convierte en refugio y en una forma de encontrar su lugar en el mundo, conectando los vínculos familiares con la identidad colectiva.
La producción contó con más de 300 figurantes, todos de Fuerteventura, y apostó por trabajar con luchadores reales, lo que implicó un proceso de selección específico para encontrar intérpretes auténticos capaces de dar vida a los personajes.



