Nueva Canarias ha reclamado en el pleno del Cabildo de Fuerteventura que el grupo de gobierno adopte decisiones firmes sobre la implantación de una tasa turística para el acceso a espacios naturales especialmente sensibles como el Islote de Lobos y Cofete.
La consejera insular Sonia Álamo defendió la necesidad de aplicar esta medida sin afectar a los residentes canarios, con el objetivo de responder a la creciente presión humana sobre enclaves de alto valor ecológico y patrimonial.

Desde la formación nacionalista se insiste en que la propuesta busca que parte de la riqueza generada por el turismo revierta directamente en la conservación del territorio, la protección de la biodiversidad y la sostenibilidad de estos espacios, además de contribuir a ordenar los accesos y reducir la masificación.
Nueva Canarias recuerda que desde el propio Cabildo se había planteado en anteriores declaraciones la posibilidad de implantar esta tasa en 2026, vinculándola a instrumentos de ordenación como los planes de uso y gestión, aunque hasta el momento no se han concretado avances ni calendario.
La formación subraya que Fuerteventura cuenta con 13 espacios naturales protegidos, que ocupan aproximadamente la mitad de la superficie insular, lo que refuerza la importancia de adoptar medidas que garanticen su preservación a largo plazo.
Asimismo, advierten de que el incremento de visitantes, impulsado también por la promoción de la isla como destino alternativo en el contexto internacional, podría intensificar la presión sobre lugares como Lobos y Cofete.
En este contexto, Nueva Canarias considera que el debate sobre la tasa turística requiere decisiones claras y una estrategia definida para evitar que el crecimiento turístico termine afectando al principal valor del destino: su entorno natural.
La organización insiste en que se trata de una medida orientada a la protección del territorio, la gestión sostenible de los recursos y el equilibrio entre desarrollo turístico y conservación



