La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) ha advertido del riesgo que supone la expansión del pino carrasco (Pinus halepensis) en Canarias, una especie introducida que presenta un comportamiento invasor y que puede generar importantes impactos negativos en los ecosistemas del archipiélago.
Este árbol, originario de la cuenca mediterránea, fue utilizado durante décadas en diferentes plantaciones forestales en las islas. Aunque actualmente su distribución no es tan extensa como la de otras especies introducidas, su capacidad de expansión está generando preocupación entre los expertos por el potencial impacto que puede tener sobre la flora autóctona.
Según explica la ACBC, el pino carrasco puede crecer en condiciones climáticas secas y suelos pobres, lo que facilita su expansión en terrenos degradados o zonas donde la vegetación natural ha sido alterada. La superficie ocupada por esta especie en Canarias se estima entre unas 770 y cerca de 1.300 hectáreas, con mayor presencia en islas como Gran Canaria y La Gomera.
Uno de los principales problemas que genera esta especie es su capacidad para colonizar nuevos espacios. Sus semillas pueden ser transportadas por el viento gracias a las alas de los piñones, pero también por aves que las dispersan hacia zonas escarpadas o de difícil acceso. Además, los incendios forestales favorecen su expansión, ya que las piñas permanecen cerradas hasta que el calor del fuego libera las semillas, provocando una regeneración masiva tras los incendios.
La creciente presencia del pino carrasco provoca diversos impactos ambientales. Entre ellos destaca la competencia directa con la vegetación autóctona, que puede verse desplazada por la sombra de estos árboles. También consume mayores cantidades de agua que muchas especies nativas, lo que contribuye a la desecación del territorio y a la reducción de los recursos hídricos naturales.
Otro factor de riesgo es su elevada inflamabilidad, ya que acumula grandes cantidades de material seco que puede intensificar los incendios forestales, aumentando su virulencia y convirtiendo los espacios donde se asienta en zonas especialmente vulnerables al fuego.
Desde la ACBC consideran necesario que las administraciones impulsen actuaciones de control para frenar su expansión. Entre las medidas propuestas se plantea priorizar la eliminación de ejemplares en zonas donde la colonización aún es incipiente, actuar en espacios de alto valor ecológico donde se esté desplazando flora amenazada y desarrollar estrategias de restauración con especies autóctonas como el acebuche, el almácigo o la sabina.
Asimismo, la asociación recuerda que, aunque el pino carrasco es una especie nativa de la península ibérica y no figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, las particularidades ecológicas del archipiélago hacen necesario desarrollar un catálogo específico para Canarias que permita actuar con mayor eficacia frente a especies invasoras que generan problemas en las islas



