La Oliva, 24 de septiembre de 2026.
La Oliva de hoy no es la misma que conocíamos hace diez o veinte años. Nuestro municipio ha crecido, un crecimiento que nos ha traído oportunidades, pero también ha incrementado enormemente la presión sobre la vivienda, el agua, la limpieza, la seguridad, las infraestructuras y los servicios públicos.
Durante estos años hemos tenido una prioridad, la de reforzar aquellos servicios que se habían quedado pequeños para la realidad que vivimos. Desde la seguridad, con el incremento de la plantilla de policías, consiguiendo pasar de 31 a 48 agentes entre otras mejoras materiales, hasta la limpieza con el mayor contrato de la historia del Consistorio. Más de 130 trabajadores están ya volcados en la limpieza de nuestras calles después de haber contado con un servicio insuficiente durante años, con apenas 39 efectivos para adecentar todos y cada uno de los rincones de un municipio como el nuestro.
Si bien son pasos importantes, tenemos claro que la nueva realidad de La Oliva no solo exige un refuerzo de los servicios ofrecidos, sino que ahora debemos dar un paso más con un plan claro para la vida de nuestros vecinos y vecinas.
Uno de los grandes ejes sobre los seguir caminando es el Plan de Transformación Municipal. Gracias a la captación de casi 11 millones de euros que ejecutar hasta el 2029, ya hemos comenzado a adjudicar los pliegos para la puesta en marcha de proyectos centrados en la accesibilidad, la modernización de infraestructuras, la sostenibilidad, la digitalización y, en síntesis, la gran transformación que nos toca llevar a cabo para cumplir con La Oliva.
Este plan es más que una suma de obras aisladas en diferentes puntos del municipio, es una oportunidad para pensar en La Oliva de manera global acabando con los parches momentáneos y apostando por un planteamiento que cambie la manera de movernos, de entender nuestros espacios públicos, de modernizar las infraestructuras, de hacer nuestros pueblos más accesibles y, sobre todo, de entender que mejorar no implica crecer a costa de todo.
Tras años de pequeñas soluciones a las problemáticas que se encuentran nuestros vecinos en su día a día, ahora toca ir más allá y anticiparse a las necesidades del pueblo con planificación y la certeza de que para avanzar, La Oliva necesita un plan que entienda el municipio como un todo.
Un plan que entienda que ordenar no significa construir más, sino que, a través de la rehabilitación de lo que ya tenemos podamos avanzar sin seguir consumiendo más territorio. Así lo estamos haciendo con el programa de Entornos Residenciales de Rehabilitación Programada transformando núcleos como Corralejo y El Cotillo, con alrededor de 400 viviendas reformadas y sus respectivos espacios públicos. Un proyecto que se amplía también a pueblos como La Oliva, Vallebrón, Tindaya y La Caldereta y que, de igual modo, forma parte de un planteamiento que trasciende las actuaciones aisladas y crea sintonía en un territorio tan extenso como el nuestro.
Si bien durante muchos años hemos medido el éxito de nuestros municipios por su capacidad para crecer, con más población, más turistas, más actividad económica y más construcción ahora es el momento de preguntarnos: ¿qué crecimiento puede sostener nuestro territorio manteniendo la calidad de vida de quienes viven aquí?
Agua, vivienda, movilidad, sanidad, educación, residuos o protección del paisaje están directamente relacionados con esa cuestión. No se trata de cerrar La Oliva ni de renunciar a nuestra principal actividad económica. Se trata de planificar.
Quedan problemas por resolver. Sería absurdo negarlo, pero estos años nos han permitido reforzar servicios fundamentales y poner en marcha proyectos que necesitaban una nueva escala de inversión. Ahora tenemos la oportunidad de utilizar esa base para abordar una transformación mucho más ambiciosa.
No creo que La Oliva necesite empezar de nuevo. Creo que necesita culminar lo que ya hemos puesto en marcha y, al mismo tiempo, ser suficientemente valientes para planificar el municipio que queremos dentro de veinte años. Ese es, para mí, el verdadero reto que tenemos por delant

