El Cabildo de Fuerteventura ha puesto en marcha un proceso participativo para definir los futuros usos, valores y estrategias de dinamización de las históricas Casas de la Florida, en el municipio de Tuineje. La iniciativa se impulsa desde la Consejería de Patrimonio Cultural dentro del proyecto de rehabilitación de este conjunto arquitectónico de gran valor patrimonial y social para la isla.
La primera cita de este proceso tuvo lugar en la Biblioteca de Gran Tarajal y contó con la participación de vecinos, profesionales, expertos y diferentes agentes vinculados al patrimonio cultural insular.
La presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García, destacó que la recuperación de las Casas de la Florida supone una oportunidad para unir conservación patrimonial, participación ciudadana y dinamización del territorio. Además, subrayó la importancia de que el futuro proyecto responda a las necesidades reales de la comunidad.
Según explicó la presidenta insular, el objetivo no es únicamente rehabilitar el espacio, sino lograr que vuelva a tener vida y conexión directa con la ciudadanía, definiendo entre todos qué utilidad puede aportar tanto al municipio como a la isla.
Por su parte, el consejero de Patrimonio Cultural, Rayco León, defendió que la “inteligencia colectiva” debe ser clave para construir un proyecto que reivindique la identidad majorera y aporte valor social, patrimonial e incluso económico al entorno.
En el encuentro también participó el alcalde de Tuineje, David Herrera, quien agradeció la implicación del Cabildo en la recuperación de un espacio considerado emblemático para el municipio y valoró especialmente la cercanía del proceso con la ciudadanía.
El proyecto está coordinado por el trabajador social e investigador José Álamo, quien explicó que la intención es transformar las Casas de la Florida en un espacio vivo de encuentro, aprendizaje y proyección cultural, más allá de una simple actuación técnica de rehabilitación.
Las Casas de la Florida están formadas por un conjunto de viviendas tradicionales construidas con piedra, barro, cal y arena, consideradas uno de los principales exponentes de la arquitectura rural majorera. El espacio conserva además elementos vinculados a la actividad agrícola y ganadera tradicional, como aljibes, gavias, pequeñas maretas y restos de una antigua tahona.


