El Ministerio de Sanidad ha publicado un informe sobre el estado de salud y el uso del sistema sanitario por parte de la población migrante en España, concluyendo que las personas nacidas en el extranjero presentan, en general, mejores indicadores de salud y un menor consumo de recursos sanitarios que la población nacida en España.
El estudio analiza 21 patologías consideradas de alto impacto por su coste y presión asistencial sobre el sistema sanitario. Según los datos recopilados, la población nacida en España registra una mayor prevalencia en 16 de esas 21 enfermedades en comparación con los distintos grupos de población migrante analizados.
Entre las diferencias más destacadas, el informe señala que la tasa de personas con tres o más enfermedades crónicas es hasta un 65% superior entre los nacidos en España. Asimismo, el consumo de medicamentos resulta significativamente mayor en la población autóctona, llegando a superar en más de un 60% al registrado entre personas procedentes de África y en cerca de un 50% al de origen latinoamericano.
El documento también identifica algunas excepciones en las que determinados colectivos migrantes presentan peores indicadores de salud, como mayores tasas de diabetes en personas procedentes del Mediterráneo Oriental o una incidencia ligeramente superior de hipertensión e insuficiencia renal entre la población africana.
Según el Ministerio de Sanidad, los resultados confirman el denominado “efecto del inmigrante sano”, un fenómeno observado internacionalmente que refleja que muchas personas migrantes llegan a los países de destino con mejores condiciones de salud que la población residente. No obstante, el informe advierte de que esta ventaja tiende a reducirse con el paso de los años debido a factores relacionados con la vivienda, la alimentación, las condiciones laborales y las dificultades de acceso a determinados servicios.
El estudio concluye además que la población migrante contribuye económicamente al sostenimiento del sistema sanitario mediante impuestos y cotizaciones en una proporción superior a los costes derivados de la atención sanitaria que recibe, defendiendo que el acceso universal a la sanidad resulta más eficiente y sostenible que limitar la asistencia a servicios de urgencia.



