El Parque Nacional de Timanfaya participa desde 2019 en un programa de seguimiento de mariposas que utiliza estos insectos polinizadores como bioindicadores para analizar el estado de conservación del ecosistema volcánico.
Su rápido ciclo de vida y su sensibilidad ante la contaminación, la ausencia de lluvias y otros cambios ambientales convierten a las mariposas en auténticos «termómetros» de la naturaleza.
Los muestreos se realizan durante la primavera, entre marzo y junio, y en otoño, durante septiembre y octubre. Las observaciones se concentran en la Montaña de Mazo y el Islote del Mojón, una superficie de tierra antigua rodeada por el mar de lava.
En una de las jornadas de seguimiento, la bióloga Rosa Betancort llegó a contabilizar 80 ejemplares durante poco más de una hora de recorrido por el Islote del Mojón.
Las tres especies más abundantes en Timanfaya son la Vanessa cardui, conocida como vanesa de los cardos y responsable de casi el 80 % de los registros; la Polyommatus celina y la Colias crocea.
La vanesa de los cardos protagoniza una extraordinaria migración de alrededor de 12.000 kilómetros entre Europa y África. Necesita hasta seis generaciones para completar este recorrido, realizando diferentes escalas para reproducirse y buscar alimentos y condiciones climáticas favorables.
Las precipitaciones resultan fundamentales para su supervivencia. Cuando no llueve, disminuye la presencia de las plantas que necesitan las orugas para completar su ciclo reproductivo.
Entre las especies analizadas destaca también la Polyommatus celina, presente en Lanzarote y Fuerteventura, cuyos machos muestran un característico color azul violáceo. La Colias crocea, de tonos amarillos y bordes oscuros, es la tercera mariposa más abundante del parque lanzaroteño.
Desde el programa recuerdan que sus alas están cubiertas por diminutas escamas esenciales para camuflarse, atraer pareja y sobrevivir. Por ello, recomiendan observarlas a distancia y evitar tocarlas.
El seguimiento forma parte del programa de la Red de Parques Nacionales y se desarrolla en Timanfaya bajo la gestión de la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias.
Fotografía: Mónica Pérez-Gil.



